Comida y creación

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El primer mercado agrícola de Beirut condujo orgánicamente al surgimiento de empresas de comidas ancladas en la tradición y cuyo principio rector es el desarrollo humano.

Esto no se trata de cómo emplatar una comida de manera creativa en un plato cuadrado. La creatividad no se trata solamente del arte o el diseño o de cosas elegantes: la creatividad se trata de cada cosa que hacemos porque la vida misma cambia constantemente, y el cambio es la creación de un nuevo momento.

La industria creativa es redundante… porque la industria se trata de crear a escala (un producto o un servicio), la producción constante es lo mismo que la creación constante, y es adaptarse a nuevas necesidades y nuevas realidades. Y si no te adaptas, creas y recreas, simplemente te desvaneces y mueres.

La comida es el epítome de la creación… porque crea la vida. Cada vez que uno come sustenta su propia vida y así contribuye a su creación.

La comida es el epítome de la creación… no en la forma de la sofisticada creación de un chef con muchas estrellas, sino como el simple alimento de un lugar y un tiempo… aquí y ahora.

La comida es una expresión de aquí, de una tierra, de dónde creció; de lo que está disponible, de lo que fue plantado, recolectado, producido, de lo que nos regalan las estaciones…

La comida es una expresión de ahora; es una acumulación de lo que la gente de este lugar ha plantado, recolectado, cocinado, preservado y comido desde que llegaron aquí. Es su tradición culinaria, construida sobre las bases del pasado y adaptada cada día a las nuevas necesidades, a nuevos sabores y a lo que esté disponible en cada momento.

La comida es una expresión de la gente. La gente que transforma los frutos de la tierra de acuerdo con sus necesidades… alimentos calientes para los días fríos, alimentos frescos y crudos para los climas cálidos.

La comida es una expresión de la tradición. De todas las expresiones de la tradición (la arquitectura, la danza, los vestidos, la poesía) la comida es la que recorre distancias más largas a través del tiempo y el espacio (los migrantes pierden su lengua pero conservan su comida), y es una expresión que no excluye a otros sino que por el contrario los incluye… ven; ¡compartamos la comida!

Souk el-Tayeb
Crédito fotográfico: Karim Sakr

La comida y la industria creativa… La comida y la inversión de impacto… Tuve que buscar inversión de impacto en Google… “inversiones hechas con la intención de generar impactos sociales y ambientales medibles al tiempo que generan retorno económico”… no resulta tan impresionante, siendo que yo pensaba que esta era la única manera posible.

¿Existen otras inversiones posibles? ¿Será posible hacer algo que no genere un impacto positivo? ¿Por qué habría de hacerlo? ¿Solamente en virtud de un retorno económico? Si esto fuera así, vender a los propios hijos daría un retorno económico… ¿por qué no hacerlo? ¿No es lo mismo que invertir en algo que dé un retorno económico pero que trae consigo un gran costo social o económico? ¿O es que nos parece más aceptable si no se trata de los propios hijos?

El punto de la agricultura no es la producción. Fukuoka Masanobu, el agricultor y filósofo Japonés aclamado por su enfoque en la agricultura natural y su revegetación de tierras desertificadas, no podía usar el término “producción de alimentos” porque los agricultores no “producen” algo de la nada, sino que simplemente le ayudan a la tierra para que pueda “producir” todas las plantas.

Empecé Souk El Tayeb en 2004, y yo solamente quería cambiar el mundo. Nada más…

Yo era consciente de la importancia de un sueño = un propósito para lograrlo, pero también sabía que los sueños no llegan lejos sin realidades; realidades financieras, gerencias adecuadas, los sistemas correctos…

Y comprendí que cualquier proyecto, ya sea que quieras vender una lata de gaseosa o salvar a los heridos como hace la Cruz Roja Internacional, funciona de la misma manera: tener un propósito (vender la lata o salvar a la persona herida), manejar a la gente, las finanzas, la producción o los servicios, las comunicaciones… es lo mismo.

Souk el-Tayeb
Crédito fotográfico: Karim Sakr

El punto no es ser un amante de la buena comida ni celebrar la comida en sí misma, sino más bien usar la comida como una herramienta para el desarrollo de las personas

Así que mi realidad empezó a finales de mayo de 2004… me invitaron a un evento, una exposición en un jardín, y me pidieron que organizara la sección de “comidas”. Reuní alrededor de diez productores que conocía… y esa reunión de gente real y de comida real atrajo a las masas como un imán. Así que lo más obvio fue continuar… y crear una reunión semanal de los agricultores de la ciudad: un mercado agrícola.

Souk El Tayeb nació como un mercado agrícola a principios de Junio de 2004 solamente reaccionando, haciendo, encontrando la solución a una necesidad o un problema. No tenía un plan a cinco años; solamente tenía los ojos abiertos y los oídos atentos a lo que no estaba funcionando y la voluntad de aportar soluciones.

Souk El Tayeb nunca se trató de vender frutas y verduras, incluso desde sus inicios. Su intención era el desarrollo humano: apoyar a la gente, a agricultores y productores fantásticos, llevarlos a donde estuvieran la demanda y el poder adquisitivo: a la ciudad; poner al productor en contacto directo con el consumidor, mostrarles que la comida es producida por alguien y no es solamente un producto que se puede comprar con dinero en un supermercado, reconocer a los agricultores y a los productores que nos alimentan.

En 2007 viramos hacia la dirección contraria; de lo urbano a lo rural en eventos de un día de duración, Food & Feasts, celebramos a las regiones, sus productos y su gente… y compartimos a mediodía un almuerzo típico de esa población o esa región. Un almuerzo típico significa que haya sido cocinado por cocineros caseros tradicionales… mujeres, madres y abuelas perpetuando la tradición, tal como se hace en la cocina casera tradicional.

En 2009 nació Tawlet, la cocina agrícola a donde cada día llega un cocinero casero tradicional desde su pueblo o región para cocinar un buffet típico, en la fecha en la que típicamente se prepara en su región. Luego siguieron más Tawlets en todo Líbano, cada uno específico para los cocineros, las recetas y los ingredientes de cada región. 

Souk el-Tayeb
Crédito fotográfico: Karim Sakr

Y el proyecto Beit en 2015: casas anfitrionas que celebran la arquitectura, la comida, las artes y las artesanías locales… la gente y sus tradiciones.

Reaccionar a cada necesidad y encontrar soluciones a cada problema implicó el lanzamiento del comedor comunitario Matbakh El Kell, justo después de la explosión portuaria de Beirut el 4 de agosto de 2020, y desde entonces preparar alrededor de 2.500 comidas gratis al día para apoyar a los más necesitados.

Así que la comida nunca ha sido un fin en sí misma. El punto no es ser un amante de la buena comida ni celebrar la comida en sí misma, sino más bien usar la comida como una herramienta para el desarrollo de las personas, como una expresión de sus raíces, de su historia y de sus tradiciones. También se trata de usarla como una manera de reunir a la gente… y hacerlo de maneras creativas que también conduzcan a la generación de ingresos, ya que la sustentabilidad económica es un motor necesario para la vida de un proyecto.

Regresemos a los sueños y las realidades… ¡A lo mejor las realidades sin sueños tampoco pueden llegar lejos! Cuando a fin de cuentas todo se trata de la parte financiera, puede que se ganen millones, pero ¿entonces qué? ¡Los millones no cambian el mundo!

La cultura nos conecta