Compartir el bono naranja con el mundo

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El primer bono naranja del mundo benefició a empresas creativas en todo Colombia. Pero la pandemia demostró que hay una necesidad urgente de seguir innovando para ofrecer soluciones financieras a la medida de la tarea de apoyar a este sector vital.

Uno de los mayores retos desde que las Naciones Unidas lanzaron los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) es la manera de financiarlos; una tarea que no ha resultado fácil. Las bolsas de valores del mundo han generado distintos mecanismos para la financiación sostenible a lo largo de la última década; y uno de ellos son los bonos temáticos o etiquetados, también conocidos como bonos ODS. Los bonos temáticos incluyen, entre otros, a los bonos verdes, sociales, relacionados con la sustentabilidad, azules, transicionales, COVID y naranjas.

Los bonos temáticos son muy similares a los bonos estándar: son un instrumento de deuda tradicional de perfil crediticio similar, pero sus ingresos se usan para contribuir directa y exclusivamente al propósito del bono etiquetado.

Estos bonos han desatado una revolución en la forma de comprender y aterrizar la sustentabilidad, el propósito y el potencial de las inversiones sostenibles para lograr un impacto positivo.

Al reconocer los retos que representa la financiación sostenible, desde Deloitte iniciamos un proceso de aprendizaje y formación en la financiación de varios de estos mecanismos. En 2018, cuando recién empezábamos esta tarea, nos encontramos con una iniciativa de Bancóldex (Banco de Comercio Exterior de Colombia) y el BID (Banco Interamericano de Desarrollo) que buscaba expandir la experiencia de los bonos temáticos más conocidos (los verdes y los sociales) hacia las industrias culturales y creativas, o la economía naranja. El Gobierno Colombiano le había encargado a Bancóldex que creara mecanismos de financiación para proyectos del sector creativo a través de instrumentos y vehículos de inversión que, junto con la Política Integral de Economía Creativa, conocida como Política de Economía Naranja, promoviera el crecimiento de las empresas de la economía naranja. 

De acuerdo con el libro La Economía Naranja: Una oportunidad infinita del BID, el universo naranja tiene dos partes:

  1. La economía cultural y las industrias creativas y, en la intersección entre ambas, las industrias culturales convencionales.
  2. Las áreas que apoyan a la creatividad.

Desde una perspectiva diferente, las industrias culturales están divididas en tres categorías:

  • Las industrias culturales tradicionales
  • Las creaciones funcionales, los nuevos medios y el software.
  • Las artes y el patrimonio.

Junto con Bancóldex identificamos algunos puntos clave a considerar para promover el crecimiento en esta parte de la economía. Me referiré a ellos desde una perspectiva de oportunidad, aunque sin duda representan los retos más grandes para el sector:

  • Mejorar las habilidades gerenciales, incluyendo la comprensión de modelos de negocio, administración financiera y gobernanza.
  • Asegurar que los mecanismos de garantías que desarrollan los bancos comerciales reduzcan las barreras de entrada de esta clase de actividades creativas, teniendo en cuenta que normalmente se diseñan las garantías sobre la base de activos materiales tangibles y no sobre creaciones futuras que resultan difíciles de monetizar o cuantificar en términos económicos.
  • Superar la reticencia de los bancos comerciales, quienes no están acostumbrados a cuantificar riesgos para esta clase de economía a la hora de ofrecer financiamiento.
  • Encontrar instrumentos crediticios o financiación para capital de riesgo para estas iniciativas, entendiendo que la mayoría de las empresas creativas son startups, empresas en etapas iniciales o simplemente un proyecto o una idea. Incluso si se espera que muchas de ellas sean lucrativas, a veces sí representan un riesgo más alto.

Bancóldex fue el primer banco en el mundo en emitir un bono naranja. El bono se sobresuscribió 2.9 veces y atrajo a 322 inversionistas, de los cuales el 62% (201) fueron bonos asignados.

Dos años después de la emisión, los resultados muestran que:

  • Se han hecho desembolsos en el 100% de los 32 departamentos de Colombia.
  • El 47% financió proyectos de grandes empresas, el 26%  financió empresas  de mediana escala y el 6% financió microempresas.
  • El 52% financió proyectos de artes y patrimonio, el 42% se dirigió a industrias culturales y el 6% a creaciones funcionales.
  • El 69% de los recursos se destinó a capital semilla y el 31% a modernización de las empresas.

Precisamente son los retos a los que se han enfrentado tras la pandemia lo que ha llevado a las industrias culturales y creativas a buscar nuevos formatos y modelos para seguir trabajando en pos de sus actividades y empresas

Además de los retos propios de cumplir la agenda de los ODS hay una necesidad urgente de seguir ofreciendo soluciones para fomentar la recuperación económica tras la pandemia por COVID-19.

La economía naranja no es inmune a este contexto. Precisamente son los retos a los que se han enfrentado tras la pandemia lo que ha llevado a las industrias culturales y creativas a buscar nuevos formatos y modelos para seguir trabajando en pos de sus actividades y empresas. Esta búsqueda ha abierto la puerta a modelos de negocio alternativos y a programas de financiación innovadores, los cuales son vitales para apoyar la recuperación del sector.

Aunque algunos países del mundo como el Reino Unido, Francia, Italia, Estados Unidos y Alemania han asignado fondos de rescate para las industrias culturales y creativas y han introducido aplazamientos a los pagos de impuestos o contribuciones a la seguridad social de los trabajadores del sector, esta no ha sido la norma en otros países. Movilizar el capital hacia el sector es una respuesta a la necesidad urgente de tomar acción para:

  • Superar la exclusión del sector que resulta de sus ingresos variables.
  • Diseñar e implementar nuevos mecanismos de financiación.
  • Avanzar sobre la base de experiencias con bonos naranja que hayan sido exitosas anteriormente.

La economista ganadora del Premio Nobel Amartya Sen dice que “Dado que la libertad creativa está en el centro de las políticas de desarrollo humano… de una forma u otra la cultura permea nuestras vidas, nuestros deseos, nuestras frustraciones, nuestras ambiciones y las libertades que buscamos. La libertad y las oportunidades para las actividades creativas están dentro de las libertades básicas cuya mejoría puede ser vista como constitutiva del desarrollo”. Dada la centralidad del papel que juega, el sector creativo necesita urgentemente encontrar la voluntad, el interés y la capacidad para evolucionar.

Quisiera terminar con una pregunta: ¿Cómo podemos contribuir a la creación de un fondo para la economía naranja que esté propulsado por distintos mecanismos de financiación y represente un vehículo integrado, consistente y coherente para incentivar alianzas, ofrecer financiación y, sin duda, dar resultados de desarrollo e impacto?

La cultura nos conecta