El Partenón de los libros prohibidos

Desplazarse para leer

El Partenón de los libros prohibidos es una obra de arte que se presentó por primera vez en la Ciudad de Buenos Aires en 1983, a las pocas semanas del regreso de la democracia a la Argentina; y que se reeditó en 2017 para la edición 14 de documenta Kassel como una expresión de apoyo a la libertad y los derechos humanos. Más de 30 años después de la primera vez que se presentó, su mensaje es tan actual y necesario como lo era entonces: y la expresión artística es la constante que proclama y ofrece una promesa de una existencia mejor.

Al principio, El Partenón de los libros prohibidos parecía ser una obra de arte imposible, pero la hice posible cuando la construí. El Partenón de los libros prohibidos es una obra conceptual que se expresa a través de otras obras escritas por autores y autoras; intelectuales y referentes del mundo de las ideas censuradas y privadas de expresión. Confío en que la monumentalidad le infunde vida a la sabiduría que encierra cada frase silenciada. Esta obra de arte es una invitación a recobrar la poesía y la alegría. Trabajo con libros porque son el vehículo de la inteligencia: la gente aprende a pensar con ellos.

El Partenón de los libros prohibidos
Crédito fotográfico: Archivo de Marta Minujin

El Partenón de Atenas es el primer tributo occidental a la democracia. En 1983 vi la importancia de compartir este símbolo con el pueblo argentino como una promesa de una nueva forma de vida, una mejor existencia. Las palabras siempre me intrigaron: creo en su poder; las culturas viven en sus refranes. Por eso uní el símbolo occidental de la democracia (en el sentido del mito universal) con las palabras reprimidas; para honrar a la expresión. Hoy en día, El Partenón de los libros prohibidos encarna un movimiento global que hace énfasis en el derecho a decidir y pertenecer a una cultura. 

La historia de Documenta en Kassel es de por sí una historia de superación, de innovación que se valió del arte en su expresión más contemporánea para reunir a la comunidad, restableciendo el sentimiento de unidad y pertenencia. Recrear el Partenón de los Libros Prohibidos en Kassel multiplicó su significado e integró las miles de historias individuales y colectivas en una coexistencia común y democrática. Es en la exaltación colaborativa donde la obra encuentra su significado. Esta es una obra del pensamiento y de la reflexión; es una obra memorable abierta al planeta entero. Quise crear algo impresionante, enorme, algo cuyo tamaño fuese sobrecogedor. 

El Partenón de los libros prohibidos
Crédito fotográfico: Archivo de Marta Minujin

La donación de libros fue toda una empresa en sí misma, y creó una obra de arte participativa. Armamos una lista de libros censurados y lanzamos una campaña para incentivar a la gente a que donara sus libros. Necesitamos unos 100.000 ejemplares que paulatinamente fueron armando la estructura durante los 100 días que duró Documenta. Los libros fueron empacados al vacío y luego colgados con precintos metálicos que fueron recubiertos con plástico. Es una obra de arte en proceso; es efímera, y requiere de la participación masiva.

A menudo digo: Arte, arte, arte; ¡vivir en el arte! Esta es la forma del arte que nos invita a ser más tolerantes, más humanos, más inclusivos, más empáticos; y es la forma del arte que elijo compartir con ustedes. Que la expresión artística siga siendo la expresión que mueve el deseo, la poesía que nos reúna y la emoción que nos permita soñar un mejor mañana. Porque el arte puede salvar al mundo.

La cultura nos conecta