La regeneración urbana con ADN creativo: impacto, cultura y capital para el desarrollo urbano

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Un programa de economía naranja destinado a fundar distritos culturales y creativos en Colombia tiene potencial para lograr un amplio impacto y transformar a las ciudades del país.

La esperanza de poder generar espacios en los que la cultura y la creatividad inspiren a la sociedad a ser mejor, y conduzcan a una economía mejor, está en el cimiento de una apuesta por las fortalezas de la economía creativa, el desarrollo urbano y la inversión de impacto juntas para convertirlas en un vehículo para el cambio social. Lograr esto impulsará al bienestar económico y social, así como al capital intangible que emerge cuando la cultura permea el tejido social.

Los enormes retos a los que se enfrentan las sociedades latinoamericanas representan un mar de oportunidades para los proyectos transformadores. Las ciudades densamente pobladas, a veces caóticas y siempre vibrantes, siguen creciendo día a día y necesitan soluciones, alternativas e infraestructuras que afronten las crecientes presiones que siempre trae el desarrollo. Mientras tanto, una clase creativa de artistas, creadores, emprendedores e innovadores ganan terreno cada día en los mercados locales e internacionales. No solamente demuestran su valor e influencia, sino que además resaltan la necesidad de que haya esfuerzos robustos que puedan resolver los cuellos de botella que evitan que el desarrollo alcance su máximo potencial. En Coolture creemos que los artistas y los emprendedores culturales se benefician enormemente de ambientes locales que les brinden apoyo, así como de estrategias de clúster en las que la cercanía con otras industrias creativas estimule la fertilización cruzada y fomente las co-creaciones de manera natural. El poder suave que se gesta en estos entornos se convierte en un activo intangible que esperamos pueda ser aprovechado completamente por las ciudades y la clase creativa.

Con esta visión en mente fue que creamos a Coolture Investments en 2014, enfocándonos en el desarrollo de las industrias creativas. Desde el principio nos dimos cuenta de las necesidades más urgentes y las limitaciones a las que se enfrenta el mundo del arte. En 2017 nos hicimos parte de la estrategia de economía naranja para coordinar acciones en la región y generar una economía más fuerte. Esto incluyó concentrarnos no solamente en los creadores y sus industrias, sino también en la economía creativa en general. En Colombia se puso en marcha el trabajo local en tema de políticas públicas en 2018 a través del compromiso nacional con la priorización de la economía naranja, lo cual creó un terreno alineado con nuestra visión, nuestra experiencia y nuestra trayectoria. Concentramos nuestros esfuerzos en lograr el impacto más grande posible al crear el primer distrito cultural y creativo del país, o ADN (Área de Desarrollo Naranja), según como los llamó el gobierno nacional. El plan nacional de desarrollo se comprometió con la creación de cinco ADNs a lo largo de los cuatro años de gobierno, y la propuesta ha resultado tan exitosa que 35 ciudades y municipios distintos en el país ya se han sumado a ella. Nuestra prioridad inicial era el barrio San Felipe en Bogotá, conocido desde hace más de una década como uno de los epicentros de las artes visuales en Colombia y que ahora es un crisol donde se encuentran todas las industrias creativas.

El proyecto no estuvo desprovisto de retos. Un distrito cultural y creativo representa un compromiso con cambiar el paisaje, construir infraestructura nueva para atajar el déficit de vivienda, crear empleos, crear espacios para la cultura y la recreación, ofrecer transporte y aportar todo lo que resulte necesario para el desarrollo urbano mientras se mantiene el enfoque, principalmente, en impulsar el crecimiento de la industria y la clase creativa. Por supuesto, se logra crear impacto para toda la comunidad y es posible que la ciudad quede transformada para siempre.

Abordamos nuestro proceso de planeación estratégica, por un lado, investigando cómo se han dado este tipo de fenómenos en otras partes del mundo, identificando las mejores prácticas en pos del desarrollo auténtico, local y colaborativo, protegiendo los productos locales y evitando las dificultades más comunes que podrían arruinar a los proyectos, tales como la gentrificación y la especulación con los bienes raíces.

Por otro lado, trabajamos con algunos de los grupos dedicados al desarrollo urbano sostenible más reconocidos del mundo. Nuestra meta es crear un caso de estudio internacional que se ocupe del diseño de propuestas de valor de largo plazo, y alinear estos nuevos distritos con las mejores prácticas en nuevos entornos urbanos a nivel global. Nuestro objetivo es lograr una transformación adaptativa que cree un mejor balance entre la cultura del lugar, los recursos económicos, las estrategias de planeación de la ciudad y la edificabilidad.

Los artistas y los emprendedores culturales se benefician enormemente de entornos locales que les brinden apoyo, así como de estrategias de clúster en las que la cercanía con otras industrias creativas estimule la fertilización cruzada y fomente las co-creaciones de manera natural

Otro reto es la integración de los aliados sociales: por un lado, todas partes del sector privado que tienen un interés en promover estos distritos y, por el otro lado, los niveles nacionales y regionales del sector público. Todos ellos están intentando lograr la mejor sinergia posible para ampliar y expandir las metas de desarrollo urbano, crear empleos, atajar déficits y abordar todas las directrices para que estos distritos logren el impacto más grande posible mientras en todo momento priorizan los 17 Objetivos de desarrollo sostenible (ODS). En 2019, logramos que la Presidencia de la República y el Ministerio de industria y comercio nos declararan proyecto de interés nacional estratégico (PINE). Nuestra meta era acelerar el desarrollo y crear soluciones para los retos que proyectos de gran escala como este presentan.

Finalmente, hay un reto financiero; un importante reto en términos de capital que nos ha exigido toda nuestra creatividad financiera. Trabajando de la mano con los mejores bancos de inversión y consultores financieros logramos crear nuestro propio fondo de capital privado bajo un principio y un diseño únicos en la región, dada la necesidad de crear condiciones estables en un país y en una región altamente volátiles. Hemos trabajado para diseñar estrategias que van desde inversiones de bajo riesgo respaldadas por activos con acuerdos de recompra hasta intercambios entre monedas empleados para asegurar inversiones de capital extranjero. Hemos entablado relaciones de largo plazo con diversos perfiles inversionistas, más allá de los fondos de inversión tradicionales. 

Esta forma de montar un modelo de desarrollo territorial creativo ha empezado a dar fruto en las ciudades de Colombia. Durante el primer cuatrimestre de 2021 ya nos hemos expandido hacia otras ciudades de América Latina y Europa para crear redes de cooperación y crecimiento que generen valor en el mundo. Esto efectuará un cambio en la intersección entre la economía creativa, el desarrollo urbano y la inversión de impacto.

La cultura nos conecta