El empoderamiento a través de la danza

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Una compañía de danza incluyente en Indonesia está derrumbando las barreras alrededor de quién puede bailar; y durante ese proceso está cambiando paradigmas.

Los estándares sociales que determinan lo que es apropiado, especialmente en una sociedad que, como Indonesia, es una cultura de contexto alto, han excluido a aquellos que no cumplen con los criterios. Estas exclusiones se extienden hacia el sector de la danza. En una región en la que la danza cultural y/o tradicional es relativamente dominante, a aquellos que no cumplen con los estándares (normalmente debido a la contextura de su cuerpo o su capacidad para mover ciertas partes del cuerpo) no se les permite bailar.

No queremos sugerir que los estilos de danza tradicional u otras formas establecidas de danza sean “malos”. La práctica de la danza simplemente tiende a no ser suficientemente incluyente y deja a algunas personas sintiéndose excluidas. Cuando las personas no cumplen con los estándares establecidos se los etiqueta como”no bailarines”. Incluso cuando persisten en la danza son juzgados. Al final, muchos de ellos renuncian a su pasión, llevándose consigo la creencia de que no son suficientemente buenos.

Por lo tanto, muchas de las personas con las que nos encontramos a través de nuestro trabajo nos dijeron que no podían bailar. Cuando les preguntamos por qué, sus respuestas nos demostraron que seguían atrapados en los estándares convencionales: nos dijeron que no tenían cierto tipo de cuerpo o no podían ejecutar cierto movimiento del cuerpo. Algunos sentían vergüenza y creían que los “verdaderos” bailarines los juzgarían.

En 2013 y basándonos en esta experiencia, creamos a Nalitari, una comunidad de danza incluyente y para todas las personas, incluyendo a mujeres en situación de discapacidad o con habilidades típicas. Nalitari crea un espacio seguro para que las personas se expresen y muevan sus cuerpos como quieran. Esta comunidad cree que a las personas que quieran bailar se les debería permitir hacerlo. Tiene el objetivo de inspirar el surgimiento de una sociedad más incluyente y promover cambios de actitud hacia las personas que vienen de entornos distintos, sin importar los juicios o estándares sociales de lo que es la belleza o de lo que es un bailarín.

Bailarines de Nalitari, Indonesia
Crédito fotográfico: Nalitari

Las personas con habilidades físicas diferentes también enfrentan retos en otros campos, tales como el desarrollo económico y el empleo. De los bailarines en situación de discapacidad de Nalitari, el 90% no tenían un empleo permanente y dependían económicamente de sus familias o parientes. Vimos una oportunidad para hacer de la danza una actividad profesional. A través de nuestras actividades quisimos darle un empleo productivo y un trabajo decente a personas en situación de discapacidad, especialmente a nuestros bailarines.

En 2019 empezamos la transición de Nalitari de ser una organización comunitaria a convertirse en una empresa social. Con el Fondo DICE del British Council, Nalitari trabajó de la mano con We Are Epic, del Reino Unido. Esta colaboración fue nuestro primer y más importante paso hacia convertirnos en una empresa social. Como organización artística necesitábamos aprender cosas ajenas al arte, tales como gerencia organizacional, desarrollo de estrategia, mercadeo y desarrollo de marca.

Fuimos entrenados y recibimos mentorías para fortalecer nuestro enfoque gerencial y desarrollar el potencial económico de Nalitari. Desarrollamos nuestra misión, nuestra visión, nuestros objetivos, nuestros valores, nuestra estructura organizacional, nuestro modelo de negocio y nuestros productos. Con nuestra nueva estructura de gobernanza nos registramos como empresa en Indonesia, abrimos una cuenta bancaria y nos registramos como contribuyentes tributarios.

Nuestro siguiente paso importante fue diseñar nuestra estrategia para crear un modelo de negocio duradero. Decidimos que nuestro producto principal serían las presentaciones de danza. Logramos que nuestras presentaciones fueran más profesionales y vendibles a través de cambios que incluyeron la implementación de prácticas regulares y talleres de artistas profesionales para los bailarines de Nalitari.

Esta comunidad cree que a las personas que quieran bailar se les debería permitir hacerlo

En 2019 creamos oficialmente a Nalitari Dance Company, que ofrece presentaciones de danza incluyente para eventos y festivales. En el curso de un año favorecimos a 27 artistas, 40% de los cuales están en situación de discapacidad, a través de 10 presentaciones. Los salarios de nuestros bailarines se han triplicado en comparación con 2018, lo cual demuestra los beneficios económicos de haber reforzado nuestra calidad y haber aumentado nuestras actividades.

Nalitari creó talleres de danza en los cuales nuestros bailarines fungen como facilitadores pagos como otra fuente de ingresos, ofreciéndolos a instituciones gubernamentales, escuelas y agencias de viaje. El formato de taller fue escogido para llegarle a personas con poca disponibilidad de tiempo, así como habilidades y experiencia limitadas en la danza. Los talleres podían ser implementados bajo un corto aviso, en cualquier lugar, tener una duración mínima de dos horas y ser hechos a la medida del cliente. En 2019 implementamos dos talleres con 37 participantes en total.

Nalitari también ha creado proyectos de mercancías colaborativas. En 2019, por ejemplo, trabajamos de la mano con una escuela inclusiva. Invitamos a sus estudiantes a bailar juntos y luego los invitamos a que expresaran lo que sienten cuando bailan a través de la pintura. Estos diseños luego fueron impresos en camisetas. En este momento hemos vendido 63 camisetas y los ingresos se compartieron para apoyar a ambas organizaciones.

Nalitari está contribuyendo importantemente a la economía social en Indonesia. La sociedad indonesa es diversa pero, tristemente, no todos entienden cómo vivir en una comunidad diversa. Los ejemplos concretos pueden ayudar. A través de sus actividades incluyentes, Nalitari se ha establecido como uno de esos ejemplos.

Equipo de Nalitari, Indonesia
Crédito fotográfico: Nalitari

Integrar la discapacidad en el proceso de desarrollo requiere que se desmantelen paradigmas. En Indonesia las personas en situación de discapacidad son percibidas como objetos de desarrollo o destinatarios de caridad. Nalitari reta ese paradigma al dejar que las personas descubran el trabajo y los talentos de las personas en situación de discapacidad, así como su participación activa en la sociedad.

En Nalitari reconocemos los retos a los que se enfrentan las personas diversas. Lentamente pero con seguridad incentivamos a nuestros participantes a que se expresen, sin importar lo que dicten las normas culturales o el decir de la gente. Nalitari también anima a los participantes a respetar y a aceptar las diferencias y el punto de vista de los demás.

Así, la danza incluyente tiene un impacto no solamente en la sociedad sino también en los bailarines mismos. Al encontrar un espacio seguro para expresarse, los bailarines  también ganan un espacio seguro para explorarse. Esto les ayuda a construir su autoestima y una identidad social más positiva, lo cual es el capital inicial que les permitirá a los bailarines jugar un papel más activo en el desarrollo sostenible de la inclusión social. Su participación activa es, por supuesto, muy importante, pues sin duda no sabemos nada de ellos sin ellos.

La cultura nos conecta