Propiedad intelectual: el activo de la economía creativa

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La propiedad intelectual es parte del ADN de la economía creativa, dado que es un activo intangible. Los inversionistas que no reconozcan su valor se están perdiendo de oportunidades emocionantes en un sector que evoluciona con rapidez.

Para muchas personas, el trabajo que hacen durante años se materializa en bienes tangibles como los carros o las casas. Sin embargo, para las personas creativas se materializa en intangibles, tales como las pinturas o las canciones, que están protegidos por los derechos de propiedad intelectual. Por esta razón, la economía creativa no puede concebirse sin el concepto de la propiedad intelectual como la representación de bienes intangibles. 

Los derechos de propiedad intelectual son el eje de las transacciones comerciales de las creaciones generadas por los creativos del mundo. JK Rowling, la escritora de la serie de Harry Potter, pudo obtener regalías del uso de sus creaciones de muchas maneras; incluyendo juguetes y adaptaciones al cine y a los videojuegos. Detrás de todos estos pagos están los derechos de autor, las marcas registradas y otros derechos de propiedad intelectual

Los activos intangibles han jugado un papel cada vez más importante en la tasación de las empresas en años recientes. Según el S&P 500, un índice de comparación de mercados (benchmarking) de Estados Unidos, los activos intangibles solamente representaban el 17% del valor total del mercado en 1975, mientras que en 2020 representaban el 90%.

A medida que los activos intangibles se convierten en una parte más relevante del mercado global, los inversionistas deberían sentirse más cómodos con la idea de invertir en la economía creativa, reduciendo su dependencia en los apoyos estatales.

Revisemos, por ejemplo, al Cirque du Soleil, que contaba con el gobierno de Quebec entre sus socios. Cuando los fundadores del Cirque decidieron crecer e iniciar su camino como una empresa privada necesitaron gestionar el capital para poder hacerlo; pero en ese momento ¿quién les iba a prestar dinero o invertir en una industria creativa? Encontraron una pequeña empresa de ahorros en la banca privada que tomó la riesgosa decisión de apoyarlos. La empresa era la Caisse Solidaire Desjardins, que les ofreció un préstamo de USD $20,000; siendo esta quizás la mejor inversión en la historia de ese banco.

No ha sido fácil convencer a los bancos privados de las oportunidades que las industrias culturales y creativas ofrecen. Esto ocurre en países con mayor experiencia en el campo, normalmente países más desarrollados. Sin embargo, hay excepciones: una de las más notorias es Nollywood, que se ha convertido en la segunda industria cinematográfica más grande del mundo. La economía creativa contribuye de manera significativa al PIB de Nigeria y la industria cinematográfica es uno de los generadores de empleo más importantes del país. Esto ha motivado a que algunos bancos Africanos privados ofrezcan préstamos a los emprendedores del sector creativo.

Dados los permanentes retos de atraer inversiones a un campo en el que el producto es intangible, la Unión Europea ha financiado investigaciones que identifiquen mecanismos alterativos e innovadores para financiar a las industrias culturales, especialmente para las regiones de África, el Caribe y el Pacífico. El reporte identificó cinco métodos de financiación: financiación de startups y financiamiento colectivo (crowdfunding), financiación de deudas, financiación de capital, y financiación de exportaciones. Estas son algunas de las mejores opciones para los inversionistas que quieren apostarle a la economía creativa.

Muchas startups y empresas que antes de la pandemia no resultaban atractivas para los inversionistas ahora han generado utilidades que han dado utilidades que representan un retorno enorme para quienes depositaron su confianza en ellas

Si bien la pandemia ha creado retos generalizados para todo el sector creativo, algunas industrias del sector han logrado crecer: por ejemplo, aquellas relacionadas con la generación de contenidos transmitidos en línea. Muchas startups y empresas que antes de la pandemia no resultaban atractivas para los inversionistas ahora han generado utilidades que han dado utilidades que representan un retorno enorme para quienes depositaron su confianza en ellas. Esta es la razón por la cual es tan importante identificar la manera de monetizar la propiedad intelectual; de lo contrario, estas empresas no serían rentables.

Un estudio del Parlamento Europeo sobre los efectos de la crisis del COVID-19 sobre la economía creativa demostró que la inversión privada en estos sectores se ha reducido. Sin embargo, como sucede en cualquier coyuntura crítica, la situación actual representa una oportunidad para hacer cambios fundamentales. Los gobiernos, los inversionistas y los bancos privados están en un momento único para participar del diseño de una nueva economía creativa.

Otro estudio que analiza los efectos de la crisis en esta parte de la economía resalta un elemento de creciente importancia en esta nueva normalidad: la digitalización. Los creativos han tenido que llevar su creatividad a lugares inimaginables en el mundo digital, desde la inteligencia artificial hasta la realidad virtual. Tal como resalta la Organización para el Desarrollo Económico y la Cooperación (OECD), hay oportunidades para que los innovadores y los inversionistas aprovechen aquello que ofrecen las nuevas tecnologías para impulsar a la industria hacia el futuro. 

La digitalización está rompiendo paradigmas cuando se trata del debate sobre la propiedad intelectual. Por ejemplo, cuando un creativo colabora con una inteligencia artificial ¿es el artista el único propietario? Esto se torna más complicado cuando casi todo el trabajo ha sido hecho por alguna tecnología, como ocurrió en un caso en Francia en 2018. En este punto no hay certeza alguna, aunque una corte China reconoció los derechos de autor de una pieza escrita por un software de inteligencia artificial en 2019.

En CAIINNO buscamos generar información y propuestas útiles para ayudar a los gobiernos y a los creativos a tomar decisiones mejor informadas sobre la economía creativa. Nuestros proyectos incluyen una herramienta de visualización de macrodatos que diseñamos usando datos sobre las industrias creativas en México y en otros países; así como también propuestas para el sector en el contexto de la pandemia, incluyendo una seleccionada por el Banco Interamericano de Desarrollo entre más de 200 propuestas a nivel global.

En conclusión, la propiedad intelectual es, como activo intangible, un elemento clave tanto para la economía creativa como para sus inversionistas. La comprensión, protección y respeto de este concepto se hacen relevantes en cualquier momento del proceso creativo y comercial. Los activos intangibles hacen que sea posible que los inversionistas puedan capitalizar sus inversiones en esta economía. Como consecuencia, sin propiedad intelectual no hay economía creativa.

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