Un giro de 360º

Desplazarse para leer

Un productor de camisetas con una cadena de abastecimiento verdaderamente circular demuestra el poder que tiene la tecnología a la hora de reimaginar los sistemas y crear compañías que nos beneficien a todos.

En algún punto del camino quizás olvidamos por qué inventamos la idea de las compañías. La idea les permite a las personas sumar sus esfuerzos formalmente y resolver problemas que no pueden resolver solas. La ganancia económica es el concepto que le ayuda a la sociedad a premiar al equipo por la solución. Entre más grande sea el problema, más grande es el premio para aquellos productos que mejoran las vidas de otros seres humanos. Es una idea brillante y sencilla. El nombre viene de un lugar bienintencionado: comme, pan: partir el pan juntos. Nunca se trató de poner a otros en desventaja o dañar el medio ambiente o nuestro futuro.

Todo el mundo sabe que algo tuvo que haber salido mal para conducirnos a esta desconexión global entre nuestra economía y el medio ambiente. Quizás lo que se olvidó es que nuestra sociedad depende de las dos.

Incluso en un universo creativo como el de la moda, las creencias limitantes frenan a las personas hasta en la imaginación del progreso. En nuestra industria, algunos retan a la moda pronta con la contraconsigna “moda lenta”. Las consignas sencillas son pegajosas, y esta ha pegado. Y hay al menos algo de verdad en ella: comprar menos querría decir en verdad desacelerarla, o ayudarnos a ganar tiempo.

El cambio en la moda implica trazabilidad, pero también hacer algo al respecto de lo que encuentres
Crédito fotográfico: Teemill

Pero el 60% de la ropa está hecha de plástico, y tres de cada cinco camisetas que se compran hoy en día se botan en 12 meses. Esto quiere decir que cada segundo se va un camión de basura de desechos textiles al basural o a la incineradora. Incluso si reducimos el desperdicio global a la mitad, el resultado sería que se incineran o se entierran los contenidos de un camión cada dos segundos en vez de uno. La reducción no es una ambición ni una meta, porque no tiene ningún sentido apuntarle a la misma cantidad de polución, pero en diez años en vez de cinco. En lugar de la moda lenta, mejor cambiemos la moda.

Para que la voz de la moda pueda ser escuchada, los cimientos de las cadenas de abastecimiento necesitan integridad
Crédito fotográfico: Teemill

En Teemill somos un equipo de personas que trabajan juntas en una compañía para resolver la polución terriblemente dañina que causa la moda, porque no podemos hacerlo solas. Al principio decidimos hacer ropa usando materiales naturales en vez de plásticos, y usar energía renovable en vez de combustible fósil. Cuando intentamos diseñar productos sustentables nos dimos cuenta de que el algodón orgánico que desechábamos al final era exactamente el mismo material que usábamos en la manufactura del producto al principio. Ojalá puedas ver la solución saltar a la vista, tal como nos pasó a nosotros. Simplemente teníamos que doblar la línea de producción y convertirla en un círculo, y así la línea de desperdicios se convirtió en la materia prima.

El reprocesamiento de productos desgastados para convertirlos en productos nuevos diseña la eliminación de desechos en Teemill
Crédito fotográfico: Teemill

Y gracias a que el material al final vuelve a ser valioso para nosotros al principio, tenemos espacio para pagar un premio económico para materializar la recuperación. A todos les va mejor cuando mantienen el material fluyendo y en uso.

¿Cómo llamar a un cliente que también es el proveedor de materia prima? ¿Qué nombre habrías de darle al desperdicio si haces productos nuevos con él?

Sin embargo, hacerlo de verdad fue un reto muy serio. Se requiere un esfuerzo mucho mayor para diseñar de manera que un producto sea hecho para luego ser rehecho. Dado que ni las políticas ni las regulaciones premian esto, y esto no tiene un precio en términos de polución, la economía se resiste inicialmente al incrementar los costos locales, lo cual hace que los costos de diseño, de los incentivos de recuperación, de la logística en vía inversa y del transporte se conviertan en pasos dolorosamente costosos; y todo esto te hace sentir que estás yendo en la dirección equivocada. Pero la base que nos indica que el desperdicio que se aprovecha es dinero que se ahorra es una verdad que nos orienta y se convierte en nuestra Estrella Polar. Nos comprometimos con nuestro destino cuando iniciamos nuestro camino, y hemos confiado en nuestra brújula.

Es emocionante ver cómo el material empieza a regresar. Y desde el otro lado del puente también hay dinámicas interesantes para informar. Hay una nueva especie de cliente, por ejemplo. Pero ¿cómo llamarías a un cliente que también es el proveedor de la materia prima? ¿Qué nombre habrías de darle al desperdicio si haces productos nuevos con él? ¿Cómo cuentas la historia de un producto si no hay un principio y no hay un fin? ¿Y será que esas personas en realidad nos compraron un producto, o será que desde el principio lo que hicieron fue alquilarlo? Cuando empezamos a llegar a las fronteras del vocabulario y necesitamos hallar palabras nuevas para nombrar las cosas, asumimos que esto es señal de progreso.

Más que cualquier otra cosa, lo que hace que este progreso sea posible es el uso consciente de la tecnología. Normalmente se produce ropa en masa de manera especulativa, y el 40% de la ropa que se fabrica jamás es usada. Eso es inaceptable. Así que desarrollamos los sistemas automatizados de hardware y software necesarios para producir las prendas en tiempo real, segundos después de que se hace el pedido. Hoy en día solamente imprimimos las camisetas que necesita la gente en el momento en el que las necesita.

Las utilidades que resultan de estas eficiencias financian avances en sustentabilidad. En teoría el algodón orgánico cuesta más por kilo, pero cuesta la mitad por prenda si cada camiseta es rehecha dos veces. Los empaques libres de plástico son más costosos, pero los sistemas de empaque robóticos los hacen competitivos.

El uso consciente de la tecnología crea eficiencias que hacen que la sustentabilidad sea económica y competitiva
Crédito fotográfico: Teemill

Una marca no puede contener en sí misma los únicos sistemas funcionales y expansibles de moda circular en el mundo. Construimos la plataforma Temill para compartirla. Teemill le permite a cualquier persona que tenga una conexión a Internet crear su propia marca, construir una tienda en línea y luego crear y vender sus diseños. Cada producto está diseñado para regresar cuando ha cumplido su ciclo de uso, de manera que las marcas del futuro serán construidas desde el principio sobre un modelo circular. Decenas de miles de ellas.

El uso más importante que hemos hecho de la tecnología en nuestra empresa ha sido la construcción de la infraestructura necesaria para la logística inversa que convierte al material usado en hilo de algodón orgánico. La llamamos Remill. Los desperdicios de la moda constituyen un flujo de valor de muy alto volumen y muy bajo valor. Para nosotros era muy importante diseñar de manera inteligente para que el flujo de nuestros materiales sean simples y puros y eliminar el costo de clasificación, aunque aún en ese momento la acción real de procesar el desperdicio sea una montaña de trabajo repetitivo para los humanos. Es una lástima que tantas compañías se opongan a eso y le den la espalda a sus productos después de haberlos vendido, descargando la polución sobre los hombros del público. Nosotros simplemente analizamos el problema (millones de decisiones minúsculas que se deben tomar a la velocidad de la luz) y optamos por la solución que teníamos justo delante de nuestros ojos (literalmente, es probable que estés leyendo esto en uno). Usar un computador.

Nos reconforta poder usar la tecnología para crear un cambio ahora y en el contexto actual. Debería ser reconfortante en un sentido más amplio si es posible hacerlo en una de nuestras industrias más competitivas. Es posible hacerlo, así que hagámoslo.

Comprar una empresa o invertir en ella es una oportunidad para crear un cambio significativo, pues entre otras cosas se adquiere el poder de llevar el timón. Para aquellos en busca de hacer eso bien; de hacer dinero y marcar una diferencia, puede ser tentador simplificarse y reducirse a otra consigna de tres palabras: “inversión de impacto social”. No es un mal slogan. Pero quizás podríamos navegar de manera más certera con una simple pregunta en lugar de una brújula, y usarla como la vara para medir si vamos por buen camino hacia un mejor futuro: si esta compañía crece, ¿beneficiará realmente a la vida en el planeta?. Entre más fuerte sea la respuesta, más fuerte será la compañía y más fuerte será el valor creado: sí, en términos monetarios, pero con las mejores respuestas también en nuestra sociedad, nuestro medio ambiente y en nuestra cultura.

Después de todo, la razón por la cual existen las compañías en primer lugar es para poder hacer un giro de 360º.

Los artistas son mediadores del cambio social y deben estar involucrados en la construcción de sistemas resilientes